martes, 6 de noviembre de 2012

Las ballenas regresan a Riviera Nayarit




·   La temporada de avistamiento de ballenas comienza oficialmente el próximo 8 de diciembre, cuando centenares de ejemplares estarán a lo largo de toda la costa de Nayarit


En Riviera Nayarit el lujo es nuestra naturaleza, que atrae a centenares de Ballenas Jorobadas a lo largo de los 307 kilómetros de costa cada año. La migración que emprenden para alejarse de los gélidos mares de Alaska las hace nadar hasta las tibias aguas de Bahía de Banderas, donde procrean y crían a sus ballenatos, que aún no cuentan con la cantidad de grasa corporal para aislarse del frío en el Pacífico Norte. Es por eso que pasan el verano en nuestra región. Al llegar marzo, los pequeños son lo suficientemente fuertes para hacer el viaje de regreso.

Mientras las hembras cuidan de los recién nacidos y les enseñan a respirar, nadar, sumergirse e incluso saltar, en los machos cantan en voces largas y repetitivas para cortejar a las más jóvenes y emparejarse si es posible. Algunos tours en barco sumergen un micrófono para poder apreciar estos encantadores sonidos.

Entre diciembre y marzo, las ballenas pueden ser vistas a lo largo de toda la Riviera Nayarit, incluso si se camina en la playa tranquilamente se podrá avistar en lontananza la erupción de agua que emana de sus espiráculos, un coletazo o incluso su impresionante salto.

Los machos intentan impresionar a las hembras con su tamaño lo mismo que con su habilidad para saltar sacando el cuerpo completamente del agua, hasta caer u dar un gran chapuzón, una tarea que no es menor si se toma en cuenta que pesan alrededor de 30 tonelada. Por supuesto, esos saltos son aún más impresionantes si se realizan a unas cuantas decenas de metros de distancia de un bote, de entre los muchos que ofrecen el tour de avistamiento de ballenas.

La Ballena Jorobada es una especie protegida, de forma que las embarcaciones deben estar certificadas para esta actividad, garantizando que respetarán la distancia que se debe guardar para su seguridad. Tocarlas o alimentarlas está prohibido, pero las ballenas son curiosas y a menudo ofrecen un gran espectáculo para sus extraños espectadores que de inmediato sacan las cámaras fotográficas.

Un tour de avistamiento tradicional usualmente toma entre 2 y 4 horas e incluye un desayuno ligero a bordo de la embarcación. Una vez que se localiza una ballena a la distancia, el barco se aproxima hasta la distancia: el humano exclama con regocijo y admiración mientras el agua sale disparada por el espiráculo emitiendo sonidos, mientras observa a madres y pequeñuelos juguetear incluso sonreír, porque hay una curva en la boca de estos mamíferos que los hace parecer sonrientes en todo momento.

Cuando el gigante desaparece bajo el agua comienza el alegre parloteo de los turistas, que se muestran fotos entre sí y que continua hasta que la siguiente ballena aparece en la distancia y todo el espectáculo se repite.

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