martes, 21 de agosto de 2012

Un viaje de Riviera Nayarit a Nayarit Colonial


·   Viajar desde Riviera Nayarit hacia el poblado de Bellavista, una experiencia para trasaladarse al pasado

“Yo me llamo Juan Caña Stephens y soy el encargado de todo lo que ven aquí, pero el bien es del Gobierno del Estado, del INAH, de Conaculta”, así suele comenzar su discurso el carismático custodio de Bellavista siempre que tiene la oportunidad de sentar como escolares, en las escalinatas de la antigua factoría textilera, a un grupo de turistas.

No es solamente la arquitectura de este hermoso rincón del Nayarit Colonial, cercano a Riviera Nayarit, lo que hace remontarse en el tiempo. También hay mucho de ese viaje histórico en el relato de Caña, un antiguo profesor de educación básica.

El custodio sonríe orgulloso y hace preguntas: “¿Qué vieron en los ladrillos?”, suelta para después menear la cabeza e inflamar el pecho, pasando la expresión del reproche al alarde, cuando su audiencia obvia los detalles. “Ustedes no prestan atención, pero yo llevo años estudiando esto”.

Es hasta entonces que la clase comienza. Bellavista es un sitio arqueológico, pero no de la época prehispánica sino del México Moderno. Son los restos de una antigua fábrica de textilera a cuya inspiración arquitectónica europea –que se extiende a toda la población- y el frondoso paisaje del centro de Nayarit se suman para concederle un aire muy especial.

La fábrica fue fundada el 11 de septiembre de 1841 por el santanderino José María de Castaños y Llano, asociado con el jalisciense Ignacio Fletes. Todo es importado, hasta el nombre, pues la fábrica nace de la inquietud del hijo de don José María, José María de Castaños Lazcano,  quien durante un viaje de estudios a Bélgica conoce la fábrica “Bellevue” en la ciudad de Gante.

La tecnología, el conocimiento, los grandes bloques de cantera fueron traídos del Viejo Continente, pero además la fábrica fue construida a imagen y semejanza –una réplica exacta- de la de Gante. Y pronto se convirtió en referencia comercial de Nayarit y de todo el país.

Su éxito primero tal vez se debió a la experiencia José María padre. Llegó a la Ciudad de México en 1810 (en el tiempo que se dio el Grito de inicio de la Independencia de México, 16 de septiembre de 1810), con su tío don Antonio de Llano y Álvarez, después capitán del batallón de Leales de Fernando VII y dueño de las grandes haciendas de Chapulimita y Casa Blanca en las inmediaciones de Ahualulco, los que pasaron a residir a Guadalajara.

De allí pasó a Tepic en donde hizo regular fortuna en el negocio marítimo antes de casarse con Gabriela de Lazcano y Sagaz de Cañizares, hija de vasco y tepiqueña en 1824. Como agente viajero sirvió a la casa Barrón-Forbes, constituida por el cónsul inglés Eustaquio Barrón (1790-1859) y el cónsul estadounidense Guillermo Forbes Sempill (1790-1884), grandes comerciantes en el corredor San Blas-Tepic-Guadalajara, a quienes prestó sus servicios en calidad de capitán de barcos, su negocio siguió en ascenso hasta tener barcos propios que hacían ruta desde San Blas, hacia los puertos de Mazatlán, San Francisco, California y hacia el Oriente, Macao, principalmente, dentro del imperio de la China. Fue el primero que introdujo el peso mexicano en Asia. Nombrado Cónsul de los Estados Unidos y de España. En 1839, junto con Vicente García Granado, fundaron una casa comercial, en el puerto de Mazatlán, entre estos años se le da el mando de la Aduana de San Blas. Ese fue el contexto en el que nació Bellavista.

La fortuna creció.  En 1843 le envió sus técnicos a don José Palomar, después Gobernador de Jalisco, al que Tepic pertenecía, como séptimo cantón, también se asoció don José con el español don Francisco Martínez Negrete, para la construcción de la fábrica textil en Atemajac, llamada La Prosperidad (también en Guadalajara se fundó la fábrica La Escoba, en 1841), así como la fábrica de papel El Batán y en La Experiencia, propiedad de los señores Manuel Olasagarre, Sotero Prieto y Compañía, posteriormente, en 1866, se fundó la fábrica de Río Blanco, ubicada primero en El Salto y años después trasladada a Zapopan Jalisco, don José María de Castaño y Llano construyó una soberbia mansión, hoy declarado monumento histórico en la ciudad de Tepic, en las calles de avenida México e Hidalgo, casa que ocupara después la poderosa Casa Aguirre, constituida por los vascos-españoles Juan Antonio y Domingo Aguirre, su sucesora.

Pero la buena fortuna también se agota. Según el INAH, la fábrica se declara en quiebra en 1846. A su muerte don José María le hereda a Bellavista su primera deuda de 136 mil pesos, a favor de la casa Luzárraga de Guayaquil, Ecuador.

La casa Barrón-Forbes, adquiere la fábrica. Durante los 47 años que fueron propietarios, los Barrón-Forbes consolidaron su fortuna y se convirtieron en la institución financiera más importante del país, al grado de que concedieron préstamos al presidente Juárez en 1847 y, años después, a Lerdo de Tejada.

En 1885, la compañía Barrón-Forbes es disuelta y la mayoría de los bienes pasan a manos de los hijos y nietos Barrón, quienes, ocho años después, realizan la venta y liquidación de sus propiedades". Bellavista comienza a pasar de mano en mano hasta formar parte de los bienes de la familia Aguirre.

LA HUELGA OBRERA

Bellavista ocupa un lugar especial en la historia del sindicalismo en México. Famosa es la huelga obrera -que para algunos sólo fue un paro laboral fugaz- encabezada por los hermanos Pedro y Enrique G. Elías y secundada por las hermanas Francisca y Maclovia Quintero, la cual estalló de manera sorpresiva el 20 de marzo de 1905, pues resultó un acontecimiento político inédito en la vida social de la región y del país.

Como era de esperarse, los trabajadores inconformes fueron calificados por los patrones y las autoridades de maleantes y fueron amagados con ser reprimidos por la fuerza pública. Los obreros y obreras sin amedrentarse se manifestaron en la ciudad de Tepic ante el administrador de la Casa Aguirre.

Sin embargo, sus líderes prefirieron no exponer a los trabajadores a ser masacrados y aunque no obtuvieron una respuesta satisfactoria a sus demandas, se puede considerar que esa lucha emergente fue en sí misma una victoria de los trabajadores porque los unificó alrededor de una causa común y porque simbólicamente anticipó una rebelión social que sería incontenible.

UNA HISTORIA DE MASONES

“Pero, ¿qué vieron en sus ladrillos?”, insiste Juan Caña al terminar con su cursillo. Esboza de nuevo la sonrisa socarrona y suelta: “Miren todos esos símbolos tallados en la fachada. Son símbolos masones”.  En efecto, los hay a montones, pero también está –a una cuadra de distancia- un templo masónico inconcluso, cuya edificación se data en el frontispicio en 1872.  Juan Caña Stephens termina la clase con una pregunta: “¿Alguno de ustedes sabe qué significan? Yo no”.

CÓMO LLEGAR

Para viajar desde Riviera Nayarit hasta el poblado de Bellavista hay que tomar cualquiera de los caminos que llega a Tepic. Se puede pernoctar en la capital del estado y tomar un viaje corto, de menos de diez minutos, al norte de la capital, por la carretera que lleva a Aguamilpa, antes de tomar la desviación a este hermoso sitio.

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